El melasma es una afección cutánea común que causa una decoloración oscura y desigual, a menudo provocada por la exposición al sol, las hormonas o el calor. Muchas personas se preguntan si la terapia de luz roja (RLT), un tratamiento popular para el acné, las arrugas y la inflamación, podría ayudar o empeorar el melasma.
¿La terapia de luz roja afecta el melasma?
La terapia de luz roja (normalmente de 630 nm a 660 nm) generalmente se considera segura para el melasma porque:
No produce rayos UV (a diferencia de la luz solar, que empeora el melasma).
Puede ayudar a reducir la inflamación y mejorar la reparación de la piel.
Sin embargo, existen algunas preocupaciones:
Sensibilidad al calor: algunos dispositivos RLT emiten un calor leve, quepodríadesencadenar melasma en personas sensibles al calor.
Longitudes de onda más altas (infrarrojo cercano, 800 nm+): penetran más profundamente ypodríaestimulan las células productoras de pigmento (melanocitos), lo que puede empeorar el melasma en casos raros.
Cómo utilizar RLT de forma segura para el melasma
- Utilice luz roja de 630 nm a 660 nm (evite la luz infrarroja si es propenso a la pigmentación).
- Mantenga las sesiones breves (5 a 10 minutos) para minimizar la exposición al calor.
- Controle la respuesta de la piel: si el melasma se oscurece, suspenda su uso.
- Utilice siempre protector solar: el melasma puede aparecer con cualquier exposición a la luz o al calor.
En resumen
La mayoría de las personas con melasma toleran bien la terapia de luz roja de baja temperatura (630 nm–660 nm), pero los resultados varían. Si le preocupa, consulte con un dermatólogo antes de comenzar.