1. Hidratar inmediatamente.
Aplique gel de aloe vera o una loción reparadora para después del sol para calmar la piel seca y las quemaduras solares leves.
Utilice un humectante sin alcohol para ayudar a retener la humedad y evitar la descamación o el enrojecimiento.
2. Evite la estimulación a altas temperaturas.
Evite baños calientes, saunas y aguas termales durante 24 horas. Las altas temperaturas agravan la sequedad y la sensibilidad de la piel.
Lávese con agua tibia y evite los geles de ducha irritantes; elija en su lugar productos suaves con un pH equilibrado.
3. Evite la exposición secundaria a los rayos UV.
Evite la luz solar directa ese mismo día, por ejemplo, evitando actividades al aire libre y tomar el sol. Las camas solares someten la piel a estrés UV. Además, la exposición al sol puede causar fácilmente quemaduras solares o pigmentación.
Use protección solar (como sombreros y ropa de manga larga) al salir. Si necesita usar protector solar, elija productos con un FPS bajo (15-30) que no obstruyan los poros.
4. Fortalecer la atención reparadora.
Evite exfoliar o utilizar productos para el cuidado de la piel que contengan ácidos (AHA/BHA) o retinol durante 48 horas para evitar una mayor irritación.
Bebe mucha agua y come alimentos ricos en antioxidantes (como vitamina C y E) para ayudar a que tu piel se recupere.
5. Tratamiento de situaciones especiales
Si experimenta enrojecimiento, hinchazón o escozor, aplique una toalla fría y deje de usar la cama solar hasta que su piel se haya recuperado.
Si tiene una quemadura solar grave (con ampollas o descamación), busque tratamiento médico.
¡El cuidado científico puede prolongar el efecto del bronceado y reducir el riesgo de daños en la piel!