Las camas de bronceado son una forma popular de conseguir un aspecto bronceado, especialmente durante los meses más fríos o cuando la exposición al sol es limitada. Sin embargo, es importante saber que ninguna cama de bronceado es completamente segura, ya que emiten radiación ultravioleta (UV), relacionada con el envejecimiento prematuro y el cáncer de piel. Si decides usar una cama de bronceado, aquí tienes algunos pasos importantes que puedes seguir para minimizar el riesgo y proteger tu piel al máximo:
1. Conoce tu tipo de piel.
Antes de usar una cama de bronceado, determine su tipo de piel según la escala de Fitzpatrick:
Tipo I (piel muy clara, siempre se quema): Evite las camas de bronceado.
Tipo II–III (claro a marrón claro, puede quemarse pero puede broncearse): Proceda con extrema precaución.
Tipo IV–VI (piel media a oscura): Se broncean con mayor facilidad, pero aún así corren riesgo.
Tu tipo de piel influye en cuánto tiempo y con qué frecuencia puedes broncearte, si es que puedes hacerlo.
2. Empiece con sesiones cortas.
Los principiantes deben comenzar con sesiones muy cortas (por ejemplo, de 3 a 5 minutos).
Si no se produce ninguna quemadura o irritación, aumente gradualmente el tiempo de exposición al sol.
Nunca excedas los 20 minutos, incluso si no te quemas con facilidad.
La sobreexposición no equivale a mejores resultados; solo aumenta el daño.
3. Utilice una loción específica para camas de bronceado.
Aplique loción bronceadora para interiores antes de cada sesión para hidratar la piel y potenciar el bronceado.
Evite usar protector solar para exteriores en camas de bronceado, ya que no están diseñadas para lámparas UV.
Algunas lociones contienen bronceadores o aceleradores, así que lee la etiqueta y sigue las instrucciones.
4. Utilice siempre protección ocular.
Nunca tomes el sol sin usar gafas de bronceado aprobadas por la FDA.
Ni las gafas de sol normales ni cerrar los ojos te protegerán del daño causado por los rayos UV.
La exposición a los rayos UV puede causar quemaduras en la retina, cataratas y pérdida de visión a largo plazo.
5. Hidrata y humecta.
Bebe mucha agua antes y después de tu sesión.
Después de tomar el sol, usa una crema hidratante para calmar la piel y prolongar el bronceado.
La piel bronceada es piel deshidratada; la hidratación ayuda a mantener la elasticidad y un brillo saludable.
6. Espere antes de ducharse (si utiliza productos).
Si has utilizado un acelerador del bronceado o un bronceador que contenga DHA, espera antes de ducharte.
