“Los tratamientos en consulta son más efectivos y permiten un mejor control para obtener resultados más consistentes”, afirma el Dr. Farber. Si bien el protocolo para los tratamientos en consulta varía según las necesidades de la piel, el Dr. Shah explica que, en general, la terapia de luz LED dura aproximadamente de 15 a 30 minutos por sesión y se realiza de una a tres veces por semana durante 12 a 16 semanas, “tras las cuales generalmente se recomiendan tratamientos de mantenimiento”. Acudir a un profesional también implica un enfoque más personalizado, que aborda problemas específicos de la piel y ofrece orientación experta durante todo el proceso.
“En mi salón, realizamos varios tratamientos con luz LED, pero sin duda el más popular es la camilla Revitalight”, comenta Vargas. “Esta camilla de ‘terapia de luz roja’ ilumina todo el cuerpo con luz roja… y cuenta con tecnología de encapsulación multizona para que los clientes puedan personalizar programas específicos para áreas concretas del cuerpo”.
Si bien los tratamientos en consultorio son más intensos, “los tratamientos en casa pueden ser bastante fáciles y convenientes, siempre y cuando se tomen las precauciones adecuadas”, afirma el Dr. Farber. Dichas precauciones incluyen, como siempre, seguir las instrucciones del dispositivo de fototerapia LED para uso doméstico que se elija.
Según el Dr. Farber, esto suele implicar limpiar a fondo la piel antes de usar el dispositivo y proteger los ojos durante su uso. Al igual que una mascarilla facial tradicional, se recomienda usar los dispositivos de fototerapia después de la limpieza, pero antes de otros pasos de cuidado de la piel. Y, como en la consulta, los tratamientos en casa suelen ser rápidos: una sesión, ya sea profesional o en casa, facial o corporal, dura menos de 20 minutos.