Una de las partes menos conocidas del cuerpo queterapia de luzLos estudios han examinado los músculos. El tejido muscular humano cuenta con sistemas altamente especializados para la producción de energía, que necesitan proporcionar energía tanto durante largos periodos de bajo consumo como durante cortos periodos de consumo intenso. La investigación en esta área se ha acelerado drásticamente en los últimos años, con docenas de nuevos estudios de alta calidad cada mes. La luz roja e infrarroja se ha estudiado exhaustivamente para diversas dolencias y afecciones, desde el dolor articular hasta la cicatrización de heridas, posiblemente porque se teoriza que sus efectos celulares actúan a un nivel energético fundamental. Entonces, si la luz penetra en el tejido muscular, ¿puede ejercer efectos beneficiosos allí? En este artículo, examinaremos cómo interactúa la luz con estos sistemas y qué beneficios puede aportar, si los hubiera.
La luz podría interactuar con la función muscular, pero ¿cómo?
Para comprender cómo la luz podría afectar el tejido muscular, primero debemos comprender cómo funciona realmente. La energía es necesaria para la vida en cada célula de todas las especies que conocemos. Esta realidad es más evidente en el tejido muscular, desde una perspectiva mecánica, que en cualquier otro tipo de tejido. Dado que los músculos participan en el movimiento, deben generar y utilizar energía; de lo contrario, no se moverían. Cualquier cosa que contribuya a esta producción fundamental de energía será valiosa.
El mecanismo de la terapia de luz
La fototerapia tiene un mecanismo bien conocido en prácticamente cualquier célula del cuerpo con mitocondria (las mitocondrias son los orgánulos responsables de la producción de energía). Puedes consultar la citocromo C oxidasa y el óxido nítrico para obtener más información, pero básicamente la hipótesis es que tanto la luz roja como la infrarroja cercana ayudan a nuestras mitocondrias a completar el proceso de respiración, generando más CO2 y ATP (energía). En teoría, esto se aplicaría a prácticamente cualquier célula del cuerpo, excepto a aquellas que carecen de mitocondrias, como los glóbulos rojos.
La conexión músculo-energía
Una de las características clave de las células musculares es su excepcional abundancia de mitocondrias, necesarias para satisfacer sus elevadas demandas energéticas. Esto se aplica al músculo esquelético, al músculo cardíaco y al tejido muscular liso, como el que se encuentra en los órganos internos. La densidad de mitocondrias en el tejido muscular varía según la especie y la parte del cuerpo, pero todas necesitan un alto nivel de energía para funcionar. Esta abundante presencia en general explica por qué los investigadores de la fototerapia están interesados en la aplicación de la fototerapia dirigida a los músculos, incluso más que a otros tejidos.
Células madre musculares: ¿crecimiento y reparación mejorados por la luz?
Las células miosatélites, un tipo de célula madre muscular implicada en el crecimiento y la reparación, también son un objetivo potencial clave de la fototerapia1,5, quizás incluso el principal objetivo que produce efectos a largo plazo. Estas células satélite se activan en respuesta al esfuerzo (por ejemplo, debido a movimientos mecánicos como el ejercicio o a lesiones), un proceso que podría mejorarse con la fototerapia9. Al igual que las células madre en cualquier parte del cuerpo, estas células satélite son esencialmente las precursoras de las células musculares normales. Suelen existir en un estado relajado e inactivo, pero se transforman en otras células madre o en células musculares completamente funcionales como parte del proceso de curación, en respuesta a una lesión o traumatismo por ejercicio. Investigaciones recientes apuntan a la producción de energía mitocondrial dentro de las células madre como el principal regulador de su destino6, determinando esencialmente su «programación», así como su velocidad y eficiencia. Dado que la hipótesis detrás de la fototerapia es que podría ser un potente promotor de la función mitocondrial, existe un mecanismo claro que explica cómo la luz podría mejorar el crecimiento y la reparación muscular a través de las células madre.
Inflamación
La inflamación es una característica típica asociada con el daño o estrés muscular. Algunos investigadores creen que la luz podría ayudar (si se usa adecuadamente) a reducir la gravedad de la inflamación3 (al aumentar los niveles de CO2, que a su vez inhibe las citocinas/prostaglandinas inflamatorias), permitiendo así una reparación más eficiente sin cicatrización ni fibrosis.
